Turquía blanquea sus crímenes comprando lealtad de periodistas españoles y estadounidenses

Después de tres años de la ocupación de Afrin, las autoridades turcas intentan mostrar al mundo sus "logros" y cómo convencieron a algunos periódicos internacionales para entrar en la región con sus soldados y narrar su versión de los hechos

Un grupo de periodistas, en coordinación con el estado turco, visitó el cantón de Afrin el 2 de febrero, incluidos fotógrafos y corresponsales de periódicos y medios españoles e internacionales. La programación de visita se les entregó por las autoridades turcas, que deberían trabajar en presencia de soldados turcos y escribir sobre temas concretos sobre zonas preparadas por las fuerzas de la ocupación.

El 7 de febrero, el periódico español "El Mundo" publicó su primer informe sobre la ciudad, que explicó la situación de la pandemia Covid-19. El periodista entrevistó  colonos de Idlib, Homs y otras ciudades sin preguntarse qué pasó con los habitantes originales. Nuestras fuentes informaron que el ejército turco llevó a los periodistas a hablar con las pocas familias kurdas que quedan en la ciudad, diciéndoles que era una delegación estadounidense.

La publicación de los medios

El informe carece de profesionalismo y objetividad, informa solo el punto de vista oficial turco. El periodista se centra en los atentados, culpando a las Unidades de Protección Popular sin aportar pruebas ni documentos, e ignora las violaciones y crímenes que las fuerzas ocupantes turcas llevaron a cabo con sus grupos mercenarios. Acusa a las Unidades Kurdas de los bombardeos, el mayor de los cuales provocado por un camión comba, que causó la muerte de decenas de civiles, y continúo diciendo que el hospital se llenó de heridos por el atentado en lugar de los infectados por el Coronavirus.

El artículo no menciona los cientos de crímenes cometidos por el estado turco ocupante contra mujeres y civiles, ni habla sobre el secuestro documentado por organizaciones internacionales y locales de derechos humanos. Más bien, el corresponsal blanqueó y legitimó la ocupación turca de Afrin y mostró una versión completamente diferente de la realidad.

En cuanto al estadounidense "New York Times", publicó su informe después de la entrada de su corresponsal entrara en Afrin. El artículo desde una primera vista, las intenciones ocultas entre sus líneas sólo se pueden entender a través del título. La periodista comenzaba diciendo: "Turquía es la única fuerza internacional sobre el terreno que protege a unos cinco millones de civiles desplazados y vulnerables. Hoy son los soldados turcos los que se interponen entre ellos y una probable masacre a mano de las fuerzas del presidente Bashar al-Assad y sus aliados rusos".

El corresponsal estadounidense también legitimó la ocupación turca, "demostrando los logros en infraestructura, educación y servicios de salud". No habló de la destrucción provocada por ataques turcos, ni del daño ambiental después de cortar más de 1.200 olivos, según la organización de derechos humanos Afrin - Siria.

Reacciones a los informes

Estos informes provocaron una ola de ira en las redes sociales entre los kurdos y otros, lo que llevó a muchos periodistas a publicar informes que aclaran los crímenes y violaciones cometidos por el estado turco ocupante y sus grupos afiliados en la región de Afrin.

El periodista israelí Seth Frantzman informó sobre el informe publicado por el periódico estadounidense en un artículo publicado en Jerusalem Post, el 17 de febrero, citando lo publicado por Amnistía Internacional y la Organización de Derechos Humanos. Frantzman señaló que el periódico está "blanqueando la ocupación militar turca de Afrin y la limpieza étnica contra el pueblo kurdo". El periodista se sorprendió por la ausencia de la voz del otro lado en el informe del New York Times, que generalmente informa la voz de ambos lados. "Al cubrir Afrin, pareció dar un lugar sólo a los oficiales de la ocupación militar turca y las voces pro-Ankara".

Frantzman agregó que Turquía lleva a cabo el cambio demográfico en la región, señalando que “deportar a los kurdos y yazidis y reasentar a los colonos de otras ciudades sirias es muy similar a lo que hizo el régimen nazi alemán cuando ocupó áreas de Europa del Este, donde los nazis enviaron Alemanes a las áreas tras obligar a los habitantes originales a huir de la zona".

En el mismo contexto, el periodista español Karlos Zurutuza respondió a los dos artículos con un reportaje publicado en el diario vasco Gara el 24 de febrero, bajo el título: “Ira kurda tras la operación - lavando de cara a la ocupación turca en Afrin”.

 Zurutuza habla sobre la sorpresa que el estado turco ha preparado para analistas, periodistas y activistas de todo el mundo: “Me ha llamado la atención cómo obtuvieron el acceso exclusivo a una región controlada por milicias islámicas, pero sobre todo, sesgo a favor de los ocupantes turcos".

Algunos periodistas españoles y kurdos en Europa criticaron fuertemente los dos periódicos y su cobertura subjetiva y muy sesgada del estado de ocupación turco.

Estos informes son los primeros de su tipo tras la entrada de los periodistas en la región. Se espera que se publiquen otros artículos relacionados con otros temas, de acuerdo con el programa de visitas que obtuvimos de fuentes confiables. Estas visitas se producen después de las acusaciones generalizadas de las fuerzas de ocupación turcas y los grupos mercenarios afiliados a ellos por organizaciones internacionales de derechos humanos, pero la publicación de estos informes mostró lo contrario y lo que Turquía quería, como confirmó el periódico estadounidense: “¿Cómo modernizó Turquía la ciudad? y mejorar las condiciones de vida de la población introduciendo su moneda y alimentando la región a través de líneas eléctricas turcas, y las organizaciones humanitarias turcas ayudan a la población”.

El principal motivo por el que Turquía lleva a periodistas a esta región tras tres años de ocupación, según analistas, es cubrir sus crímenes, que fueron documentados y publicados por las organizaciones más importantes que documentan crímenes de guerra en zonas de conflicto, además de dar puntos positivos a los periodistas en Turquía, ras convertirse en una cárcel para periodistas, según Reporteros sin Fronteras.

ANHA


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